En este libro de 1970, Richard Sennett argumenta que las comunidades excesivamente ordenadas y homogéneas de las ciudades modernas limitan el crecimiento personal y perpetúan actitudes rígidas. Propone un modelo de ciudad más densa, diversa y desordenada que fomente el conflicto no violento y el desarrollo individual a través de la interacción con lo desconocido.



















