Con un tono lírico y una profunda introspección similar a la de Murakami, "El dios de las pequeñas cosas" teje una narrativa donde el destino y los eventos del pasado se entrelazan irreversiblemente con el presente. Comparte con "1Q84" la exploración de amores trágicos y la sensación de un destino preescrito, así como la forma en que los personajes se ven atrapados en circunstancias mayores que ellos, con un realismo mágico sutil en la atmósfera.





















