Mientras que Chattopadhyaya aborda la identidad cultural dentro de la globalización desde un marco filosófico más amplio, Escobar deconstruye las narrativas hegemónicas que dan forma a esas identidades en contextos globales, ofreciendo una perspectiva menos obvia sobre cómo la globalización no solo difunde culturas sino que también las clasifica y subordina a través de discursos coloniales persistentes.























