Mallarmé, contemporáneo y referente para Valéry, en esta obra va más allá del simbolismo convencional para explorar la forma y el espacio como elementos intrínsecos al significado, de manera que la materialidad del poema se convierte en parte del mensaje, algo que El cementerio marino, aunque formalmente más tradicional, también sopesa al meditar sobre la relación entre el acto poético y la existencia.























