Mientras que Feynman desmantela los misterios del universo físico con un sentido del humor y curiosidad innatos, Pinker desentraña los misterios de la mente misma, aplicando un rigor científico y una perspectiva que, aunque difiere en el campo, comparte la fascinación por cómo las cosas funcionan y el deseo de comunicar ideas complejas de forma accesible, y rompiendo con la idea de que la mente es una 'tabula rasa'.























