Mientras Montague se enfoca en la formalización lógica del lenguaje tal como existe, Bickerton aborda la cuestión desde una perspectiva evolutiva y biológica. La conexión es no obvia porque la "filosofía formal" y la "lingüística evolutiva" parecen distantes, pero ambas buscan entender la estructura profunda que subyace al significado y la verdad, aunque desde ángulos opuestos: una construyendo modelos ideales y la otra explorando su génesis empírica.









