Aunque difiere en género y tono, comparte con 'Ética para Amador' una crítica a la pasividad y conformismo. Ignatius, a su manera cínica, busca definir una ética personal en un mundo que considera absurdo, aunque su 'bueno' sea lo opuesto al 'bueno' de Savater. Ambos textos invitan a la reflexión sobre cómo vivir auténticamente.























