Mientras que 'La fórmula preferida del profesor' explora las matemáticas como un lenguaje universal y una forma de conexión humana, 'La vida de las cosas' se adentra en la idea de que los objetos cotidianos también poseen su propio lenguaje silencioso y una capacidad similar para anclar y dar sentido a la experiencia humana, haciendo que el mundo inanimado tenga un peso similar al de los números en la obra de Ogawa.























