Mientras Klein se centra en cómo el "shock" facilita la imposición de políticas neoliberales, Harvey lo aborda desde una perspectiva geoestratégica más amplia, mostrando cómo la guerra y la intervención son herramientas constantes para remodelar economías y sociedades, incluso creando las condiciones para futuros shocks. La conexión es inesperada porque cambia el foco del desastre natural/crisis económica al conflicto armado como shock primario y perpetuo.























