Este libro utiliza una estructura narrativa que se centra en detalles sensoriales y momentos contemplativos, al igual que Ogawa, para construir una atmósfera y explorar temas complejos. Ambos autores utilizan una prosa lúcida y aparentemente sencilla para abordar profundas cuestiones de identidad y memoria, donde los pequeños fragmentos de interacción y percepción son cruciales para la construcción de los personajes y sus mundos interiores.

















