Mientras que Blake explora la relación entre la imaginación y la razón, Dewey investiga cómo la experiencia, el pensamiento y la imaginación se entrelazan en el proceso educativo. Ambos autores desafían visiones estrechas de cómo se adquiere el conocimiento y cómo se forma el individuo, priorizando un enfoque más holístico y vivencial que rara vez se asocia directamente en la filosofía literaria.









