Aunque superficialmente es ciencia ficción, esta novela de McEwan va más allá de la trama para explorar las complejidades éticas y existenciales de la creación de seres artificiales. Se adentra en la naturaleza del amor, la conciencia y la moralidad cuando una IA forma parte de la vida íntima de sus creadores y propietarios, ofreciendo una perspectiva menos convencional sobre la 'autoría' de las emociones y acciones de las máquinas en comparación con un ensayo.








