Similar a Sara Mesa, Andrea Abreu utiliza una prosa muy particular y centrada en la experiencia sensorial para retratar un entorno que puede ser asfixiante y un microcosmos de relaciones complejas. Ambas autoras abordan las formas en que la marginalidad, ya sea social o personal, moldea la identidad y la percepción del mundo, a menudo con un trasfondo de incomodidad y desasosiego.






















