Mientras Kelly explora cómo los sistemas complejos se vuelven 'vivos' y autónomos a través de la descentralización y la emergencia, Debord examina una forma de control descentralizado y emergente en la esfera cultural y social, donde la 'lógica biológica' de la replicación y la auto-organización se manifiesta en la proliferación de imágenes y la alienación del individuo, configurando una 'máquina social' que opera sin un centro de control evidente. Ambos tratan la auto-organización, pero uno en sistemas tecnológicos y otro en la cultura.




















