Aunque ambos autores critican la mediación de la realidad y la primacía de la imagen, Debord se enfoca más en la producción y el consumo de imágenes en el capitalismo, mientras Baudrillard aborda la economía política del signo desde una perspectiva semiótica y metafísica, haciendo de Debord una prefiguración crítica menos directa y más centrada en la acción revolucionaria.























