Aunque ambos son pilares del realismo mágico y se sitúan en Latinoamérica, la conexión no es obvia porque Cien años de soledad explora una genealogía y un ciclo de vida/muerte en una comunidad que emerge y perece, mientras que Pedro Páramo se centra en la búsqueda de un padre en un pueblo fantasma. Aquí la semejanza es la reconstrucción de un pasado a través de múltiples voces fragmentadas y el peso de una herencia mítica y trágica que moldea el destino de un lugar.










