Mientras Miłosz aborda las grandes catástrofes históricas y el peso del tiempo, Buson, a través de la brevedad del haiku, también 'congela' momentos, aunque a una escala microlírica. Ambos exploran cómo el tiempo se experimenta y se percibe, uno en la inmensidad del desastre, el otro en la fugacidad de la observación mundana, revelando la "parada" del tiempo desde perspectivas radicalmente diferentes.























