Mientras Wittgenstein cuestiona los fundamentos de las matemáticas como un lenguaje y un sistema de reglas, Garrido aborda la verdad misma como una construcción en constante evolución. Ambos autores, desde perspectivas distintas, abordan la naturaleza de la certeza y la validez del conocimiento, desafiando ideas preconcebidas pero centrando sus esfuerzos en la filosofía.























