Mientras Sagan explora la evolución biológica de la inteligencia, Ornstein aborda las múltiples dimensiones de la conciencia humana, incluyendo aspectos meditativos y místicos, que Sagan marginalmente toca. Ambos se interesan por los límites y potencialidades de la mente, pero Ornstein lo hace desde una perspectiva más experiencial y transcultural, no tanto evolutiva.























