Mientras que Brinch Hansen se centra en cómo hacer que los algoritmos concurrentes sean correctos dentro de un sistema mayormente centralizado, Hewitt se desvía proponiendo una perspectiva radicalmente diferente desde el diseño fundamental, donde la concurrencia es el punto de partida, no un aspecto a gestionar dentro de un sistema secuencial preexistente. Es un cambio de paradigma en la conceptualización de la propia computación.























