Mientras Harvey se centra en los límites del capital desde una perspectiva económica y geográfica, Debord explora un límite más cultural y fenomenológico: cómo el capitalismo avanzado produce una realidad mediatizada que impide la experiencia auténtica y la rebelión. Ambos critican estructuras de poder, pero Debord lo hace desde la reificación de la imagen, un ángulo menos directo pero igualmente fundamental a la expansión del capital.























