Mientras Baldwin se enfoca en la "segunda desvinculación" impulsada por las TIC y el comercio de bienes y servicios, Rifkin proyecta una "tercera revolución industrial" impulsada por la energía. La conexión no es obvia porque cambia el impulsor principal (de la información a la energía), pero ambos describen cambios sistémicos en la globalización y la economía mundial derivados de la convergencia tecnológica y la deslocalización/distribución de producción y energía respectivamente.




















