Mientras Solzhenitsyn explora la resistencia del espíritu humano bajo la opresión de un sistema totalitario, Shelley examina la resistencia en un contexto de aniquilación global. Ambos muestran la lucha por la supervivencia y la identidad en circunstancias extremas, pero Shelley lo hace desde la completa disolución social, no desde su organización forzosa.























