Mientras el libro de Tudge desmantela la visión reduccionista de la genética, 'La Tabla de Flandes' desmantela la idea de verdades históricas o artísticas únicas y fijas. Ambos exploran cómo interpretaciones complejas y la interconexión de elementos (sean genes o personajes históricos) pueden cambiar radicalmente nuestra comprensión de la realidad, y cómo la 'bondad' o 'crueldad' no son inherentes sino contextuales.























