Es el otro gran libro de Saramago que reinterpreta la Biblia desde una perspectiva crítica y humanista, centrándose esta vez en la figura de Jesús de Nazaret. Comparte con 'Caín' el estilo irónico, la reflexión sobre la fe y la relación conflictiva entre el hombre y Dios, formando un díptico heterodoxo sobre las escrituras.

















