Mientras Cavaillès exploraba la historicidad y las rupturas epistemológicas dentro de la matemática, Stengers, sin centrarse en una disciplina específica, aborda las fuerzas políticas y culturales que moldean el conocimiento científico. Ambas obras desmitifican la linealidad del progreso científico, pero Stengers lo expande a la relación entre ciencia, poder y sociedad.























