La pareja de Guillermo y Adso evoca la dinámica de amo y escudero de Don Quijote y Sancho, con un mentor culto y un joven aprendiz que descubre el mundo. Además, la búsqueda de la verdad y la interpretación de signos en un mundo complejo, así como el profundo amor por los libros y el conocimiento que puede llevar a la locura o a la iluminación, son ecos claros del espíritu cervantino.





















