Al igual que Don Quijote, el protagonista de esta obra experimenta una profunda alteración de su percepción de la realidad. Su 'locura' no proviene de libros de caballería, sino de una herencia misteriosa y de los elixires, pero el resultado es una colisión constante entre su mundo interior distorsionado y la realidad exterior, llevando a situaciones extremas y ambiguas.

















