Mientras que Gadamer se enfoca en la hermenéutica del entendimiento y el diálogo, Arendt explora las condiciones bajo las cuales el diálogo auténtico y la acción política tienen lugar. La conexión no es obvia porque se aleja de la lingüística para adentrarse en la fenomenología de la acción, pero ambas autoras comparten una preocupación por la interacción humana significativa y la construcción de sentido en comunidad.























