Ambos libros exploran la dualidad del individuo y su lucha por encontrar un lugar en una sociedad que lo percibe como un monstruo o un forastero. Mientras Hesse lo hace a través de la psique de Harry Haller, Hugo lo exterioriza en la deformidad de Gwynplaine, pero ambos protagonistas encarnan la incomprensión y el rechazo social.























