Mientras El placer de descubrir muestra la curiosidad insaciable de Feynman en la física y el mundo natural, Sacks, a través de sus memorias, comparte una curiosidad similar hacia la mente y el lenguaje. Ambos autores transforman la divulgación científica en una exploración personal y filosófica, pero Sacks lo hace desde una disciplina distinta y con un tono más introspectivo, explorando los límites del cerebro como Feynman exploraba los del universo.























