Aunque superficialmente Feynman y Sagan comparten el mismo campo (ciencia), este libro de Sagan aborda directamente la pregunta sobre el "sentido" desde una perspectiva cósmica y atea, proporcionando un contrapunto filosófico menos evidente a las reflexiones de Feynman sobre la física y la alegría del descubrimiento, que a menudo se perciben como inherentemente optimistas.























