Mientras Poincaré explora la belleza en las matemáticas y la ciencia como criterio de verdad y comprensión, Dunne, un ingeniero aeronáutico, desafía las estructuras fundamentales de la percepción científica del universo a través de un enfoque empírico personal, abriendo la puerta a una 'belleza' o coherencia subyacente en la temporalidad que no es convencional en el pensamiento científico.























