Mientras Lyotard analiza el fin de los 'grandes relatos' y la fragmentación del conocimiento en la posmodernidad, Debord, desde una perspectiva anterior, ya advertía sobre la creciente mercantilización de la experiencia y la vida en la sociedad del espectáculo, lo que puede verse como un antecedente o una manifestación temprana de la desintegración de la realidad que Lyotard describe.























