Mientras Berger y Luckmann exploran cómo los individuos construyen la realidad a través de la interacción social, Debord, desde una perspectiva marxista y situacionista, presenta una visión de la realidad ya construida y enajenada por el 'espectáculo', una forma de realidad social impuesta, no negociada, pero igual de omnipresente y creadora de significados. La conexión es sobre la naturaleza de la realidad percibida, pero desde un ángulo de poder y manipulación más que de intersubjetividad.























