Bachmann, aunque más sutil, comparte con Cioran una profunda desilusión con las promesas de la modernidad y una mirada introspectiva y crítica sobre la existencia. Aunque el tono de Cioran es más nihilista y despojado, ambos autores, desde la filosofía y la literatura, examinan las fracturas del alma moderna post-guerra, pero Cioran desde una perspectiva aún más cruda y menos enfocada en las manifestaciones artísticas, pero sí en el "por qué" de la creación o no-creación.























