Mientras Vásquez explora las implicaciones teóricas y personales de la traducción en un sentido amplio, Ungar aborda la "traducción" personal de la identidad y la memoria que ocurre al desarraigarse. Ambos ensayistas, colombianos, lidian con la reconfiguración del yo y del entorno a través de la distancia y el lenguaje, ofreciendo una perspectiva menos académica y más visceral de cómo el mundo se reinterpreta al ser vivido fuera de su contexto original.






















