Mientras Cassirer explora las formas simbólicas como moldes culturales para el pensamiento, Habermas examina la 'forma' de la esfera pública misma, cómo su estructura influye en la formación del consenso y la legitimidad. Conecta la idea de las estructuras que dan forma a nuestra realidad con una teoría social y política, alejándose de lo puramente antropológico o lingüístico.























