Mientras Greimas se centra en la estructura profunda del significado lingüístico, Barthes aplica un análisis semiótico a la cultura cotidiana, revelando cómo las ideologías se naturalizan en el discurso público. Ambos buscan desvelar los mecanismos de producción de sentido, pero Barthes lo hace de una manera más accesible y aplicada a fenómenos aparentemente triviales, lo que lo convierte en una conexión no obvia para la semiótica puramente lingüística de Greimas, expandiendo el campo a lo social.























