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Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

por Edgar Morin · 1999

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La ciencia se tambalea

Isidoro de la Vega

1944·ensayo

Mientras Morin aboga por una educación que integre la complejidad y el pensamiento crítico, De la Vega ataca la raíz del problema al cuestionar la infalibilidad de la ciencia misma, forzando una reevaluación fundamental de lo que consideramos conocimiento válido en el aula y fuera de ella. Su enfoque, aunque más crítico, comparte el espíritu de desmantelar verdades preestablecidas.

Pedagogía del oprimido

Paulo Freire

1968

Aunque Morin se centra en la complejidad del saber, Freire ofrece un marco educativo que permite justamente desarrollar esa complejidad en el oprimido, y que la búsqueda de la comprensión global se convierta en una herramienta de liberación. Ambos autores coinciden en la profunda necesidad de una educación que empodere al individuo, trascendiendo una mera transmisión de datos. Es una propuesta radical que complementa la visión de Morin sobre la finalidad de este nuevo saber.

Mientras Morin aborda la necesidad de una comprensión global y compleja desde la óptica del saber pedagógico, Maturana y Varela profundizan en las bases biológicas de cómo percibimos y construimos el conocimiento. Sus ideas sobre la autopoiesis y la enacción resuenan directamente con la 'complejidad' moriniana al mostrar que el conocimiento no es una mera aprehensión de una realidad externa, sino una co-creación dinámica entre el organismo y su medio, validando la interconexión y la incertidumbre inherentes a todo proceso de aprendizaje propugnado por Morin.

Efectos del azar sobre el destino

Jacques Monod

1970·ensayo

Morin insiste en la inclusión de la incertidumbre en la educación del futuro. Monod, desde la biología molecular, expone cómo el azar es un principio constitutivo de la vida misma, ofreciendo una base científica profunda para esa incertidumbre. Ambos autores desafían visiones deterministas y teleológicas del mundo, uno desde la pedagogía, otro desde la ciencia, abriendo la puerta a una comprensión más humilde y compleja del lugar del ser humano en el cosmos.

El hombre del mañana

Teilhard de Chardin

1962·ensayo

Mientras Morin busca integrar los saberes para una educación compleja, Teilhard de Chardin, un paleontólogo y jesuita francés poco conocido fuera de círculos muy específicos, ofrece una grandiosa síntesis cósmica que aúna ciencia y metafísica, anticipando la necesidad de una visión unificada y evolucionista de la humanidad. Su trabajo aborda la interconexión y la complejidad desde una perspectiva global y diacrónica, que complementa y enriquece la apuesta de Morin desde un ángulo más espiritual y telúrico.

Morin argumenta que la educación debe preparar para la complejidad y la incertidumbre. Beck, un influyente sociólogo alemán cuya obra es menos conocida en el ámbito hispanohablante que sus contemporáneos anglosajones, describe cómo la misma modernidad crea riesgos que escapan al control lineal y racional, resonando directamente con la necesidad moriniana de una 'inteligencia de la complejidad'. Aborda cómo la ciencia y la tecnología, lejos de ofrecer certezas, generan nuevas amenazas que exigen una comprensión transdisciplinar y un pensamiento holístico. La obra de Beck proporciona un sólido marco sociológico a la justificación de Morin.

La construcción social de la realidad

Peter L. Berger y Thomas Luckmann

1966·ensayo

Aunque Morin se enfoca en la interdisciplinariedad, Berger y Luckmann abordan en su obra un proceso constitutivo del saber que está en la base de la complejidad moriniana: cómo se construye socialmente ese saber. Su texto está estructurado en una progresión lógica donde cada capítulo deconstruye una capa de la realidad social, de manera similar a cómo Morin propone deconstruir las nociones simplificadas del conocimiento para reconstruirlas en una trama compleja. Ambos textos tienen una vocación fundacional en sus respectivos campos, sentando las bases teóricas para una nueva forma de entender sus objetos de estudio.

Morin busca la transdisciplinariedad y la comprensión holística, y Von Weizsäcker, en su 'Medicina Antropológica', aplica esta misma lógica al estudio de la enfermedad mental, rompiendo con la compartimentación de las disciplinas médicas. Su texto no solo aboga por la 'comprensión del hombre en su complejidad' sino que lo estructura bajo una constante interconexión de perspectivas ( biológica, psicológica, social e histórica de forma explícita), mostrando un modelo de pensamiento complejo en acción. Ambos textos son fundacionales para sus respectivos campos y su estructura argumentativa es una exploración de lo que significa pensar de forma integrada.

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