A diferencia de la épica panorámica de Schnitzler, Wells presenta la guerra a través de una lente mucho más íntima y personal. Sin embargo, ambos exploran el desconcierto y la fragilidad de la civilización ante un evento disruptivo que altera radicalmente la percepción de la normalidad, un subtexto que resuena con la crítica social implícita en Los últimos días de la humanidad sobre la complacencia ante el conflicto.























