Al igual que en Kawabata, la quietud y la observación pasiva son herramientas de supervivencia ante lo inabarcable. Mientras el protagonista de Kawabata observa la belleza inerte, la protagonista de Alcoba observa un mundo adulto que no puede procesar, compartiendo esa atmósfera de ensoñación melancólica frente a la pérdida de un tiempo que no volverá.























