Mientras que Notre-Dame du Nil explora el genocidio tutsi desde la perspectiva de la escuela y las dinámicas juveniles que lo preceden, La última trenza se centra en el impacto de la guerra y la colonización en la vida de las mujeres en Etiopía. Ambas novelas, aunque situadas en contextos geográficos y temporales distintos, abordan cómo los conflictos a gran escala transforman la vida cotidiana y las relaciones personales, ofreciendo una perspectiva fresca y poco explorada del legado colonial y la resistencia en África, sin caer en las narrativas más conocidas sobre la Segunda Guerra Mundial o el genocidio ruandés.



















