Aunque Celso Furtado es un crítico del desarrollo, su obra se inserta en un contexto previo al auge hegemónico del neoliberalismo como respuesta global. Este libro ofrece una crítica más contemporánea y estructuralista del sistema económico dominante, mostrando cómo sus principios han exacerbado las desigualdades que Furtado ya vislumbraba, pero desde una perspectiva post-Keynesiana y geográfica, no tan centrada en la dependencia y el subdesarrollo per se.























