Mientras Flusser explora el declive del texto y el ascenso de la imagen técnica como un nuevo paradigma comunicacional que remodela la experiencia humana, Debord examina cómo la imagen se convierte en el centro de un sistema social que oculta las relaciones reales, transformando la vida en una mera representación. Ambos abordan la pérdida de autenticidad en la comunicación y la percepción moderna, pero Debord lo hace desde una crítica puramente social, ofreciendo una perspectiva complementaria a la más técnica y filosófica de Flusser.























