Al igual que Zann, el protagonista busca desesperadamente una verdad metafísica que se esconde detrás de la ejecución musical, tratando a la música no como arte, sino como portal hacia una realidad inalcanzable.

por Howard Phillips Lovecraft · 1922
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Al igual que Zann, el protagonista busca desesperadamente una verdad metafísica que se esconde detrás de la ejecución musical, tratando a la música no como arte, sino como portal hacia una realidad inalcanzable.
Explora la capacidad destructiva y casi demoníaca de la música pura para alterar el estado mental del oyente y del intérprete, eliminando las barreras del autocontrol tal como ocurre en la obsesión de Zann.
Comparte con el relato de Lovecraft la sensación existencial de horror ante el absurdo de la realidad que subyace bajo la superficie cotidiana, un sentimiento de extrañamiento absoluto frente al universo.
Ambos textos indagan en la imposibilidad de aprehender la realidad mediante los sentidos y el intelecto, sugiriendo que la verdadera arquitectura del mundo es inalcanzable para la limitada mente humana.
El autor polaco representa la contraparte europea del terror cósmico de Lovecraft; explora el terror espacial y la arquitectura de lo imposible con una sensibilidad tan perturbadora como la de Zann.
Canetti retrata el aislamiento extremo y la desconexión total con la humanidad como un pasillo directo hacia la locura, un tema paralelo a la clausura de Zann en su buhardilla ante lo desconocido.
Utiliza un marco narrativo fragmentado y de 'caja china' que imita la sensación de claustrofobia y despliegue de misterios que ocurre en el relato original, donde la historia es un eco de la locura.
Al igual que el relato de Lovecraft, se apoya en un diario que registra el descubrimiento forzado de una realidad inexplicable e inalcanzable, usando el diario como vehículo de horror existencial.