Mientras Illich critica la dominación tecnocrática y aboga por herramientas al servicio de las personas, este libro propone una "cibernética del pobre" desde una perspectiva hermenéutica y post-heideggeriana, cuestionando las lógicas de eficiencia desde un ángulo filosófico diferente y menos obvio que las críticas económicas o sociológicas estándar.























