Mientras Quine cuestiona la distinción analítico-sintética y el reduccionismo en el conocimiento, Kuhn desmantela la noción de un progreso científico acumulativo. Ambos autores, desde perspectivas distintas, critican la idea de un fundamento inmutable y evidente de la cognición, proponiendo en cambio que el conocimiento se reestructura en redes interconectadas y a veces inconmensurables, de un modo no obvio pero profundamente conectado con la interdependencia holística que Quine defiende.























