Mientras Sagan se centra en la maravilla del método científico y la exploración espacial, Hawking profundiza en la física teórica de una manera que complementa esa visión, llevando al lector a los límites de la comprensión científica contemporánea, pero sin caer en el tropo de 'divulgación científica para niños' que a veces acompaña la figura de Sagan.























