Aunque no sea una obra de economía política en el sentido estricto, Arendt comparte con Luxemburgo una profunda preocupación por la alienación del trabajo y la deshumanización inherente a ciertos sistemas. Ambas buscan comprender las fuerzas que modelan la vida humana y la sociedad, yendo más allá de las superficies económicas para indagar en las implicaciones filosóficas y éticas.























